Latin America Solidarity Centre

Infosheets: Mujeres en América Latina

Mujeres y trabajo 

Uno de los mayores obstáculos para las mujeres es la carga del trabajo doméstico no remunerado. Las mujeres pasan una media de entre cinco horas en Uruguay a siete en Guatemala en trabajo doméstico no remunerado. En el caso de los hombres, con la excepción de Guatemala, nunca pasan de las dos horas. 

 

 

En América Latina, la pobreza afecta más a las mujeres y a los niños que al resto de la población: es 1.7 más alta entre menores de 15 años que en adultos, y 1.15 más entre mujeres que entre hombres. 

 

El trabajo no remunerado y de cuidados impide a las mujeres entrar en el mercado laboral, y esto tiene efecto en la pobreza infantil. La pobreza entre mujeres y niños requiere de políticas a largo plazo para fomentar la inserción de las mujeres en el mercado laboral, redistribuir la carga del trabajo doméstico no remunerado y ampliar la cobertura de la educación para niños. 

 

Según el Centro Demográfico de América Latina y el Caribe, el 52% de la población indígena son mujeres. 

 

A pesar de los avances en salud maternal en América Latina, los datos sugieren que las mujeres indígenas tienen muchas más probabilidades de morir durante el parto o por complicaciones en el embarazo. En Perú, donde el 23% de las mujeres son indígenas, la tasa de mortalidad maternal en 2009 fue de 103 por 100,000 nacimientos. Pero la tasa en Puno, donde la población mayoritariamente indígena Aymara y Quechua, la mortalidad maternal alcanzó un 45% en 2011. 

 

El analfabetismo es más frecuente entre las mujeres indígenas que entre los hombres. Por ejemplo, en Ecuador, el 48% de las mujeres son analfabetas, mientras que en el caso de los hombres, es el 32%. Esto significa que tienen dificultades para tratar con los servicios públicos, ya que normalmente solo su lengua indígena. 

 

Las mujeres están más expuestas a la pobreza que los hombres en la región, y más en Panamá (un 1,37% más), en Costa Rica (1,30% más), la República Dominicana (1,25 más) Chile (1,24 más) y Uruguay (1,21 más).  

 

 

 

Mujeres indígenas 

 

GUATEMALA 

En Guatemala, las mujeres Maya Q’eqchi’ presentaron sus testimonios ante la Corte Superior como parte del caso Sepur Zarco para pedir justicia por los crímenes cometidos durante el conflicto interno armado (1969-1996). Estos crímenes incluían violencia, esclavitud sexual y doméstica, desapariciones forzadas y asesinatos, cometidos por seis destacamentos militares asentados en la región Sepur Zarco con la intención de exterminar la población local. Durante los 36 años de conflicto de Guatemala, la violencia sexual ha sido utilizada de forma generalizada y sistemática como parte de la política contrainsurgente del Estadp, pero ningún oficial ha sido acusado de violencia sexual. Las mujeres fueron sometidas a condiciones inhumanas, violadas repetidamente en grupo y forzadas a cocinar y limpiar para los soldados. 

El 27 de Febrero de 2016, después de tres décadas de impunidad, dos antiguos soldados guatemaltecos fueron encontrados culpables de crímenes contra la humanidad.  

On 27 February, after three decades of impunity, two former Guatemalan soldiers were?found guilty of crimes against humanity. As the first time where a national court heard charges against sexual violence during war, this was ground breaking for several reasons. First, the historic verdict – albeit only for two of the perpetrators – has been crucial for the advancement of transitional justice in many Latin American countries by treating sexual and domestic slavery as a war crime. Second, the trial set a standard of proof based on the testimony of survivors from population segments that are typically silenced and/or ignored. Third, and importantly, this ruling offers some hope to change the mentality of defeat that women have developed in their struggle to access justice and end impunity. 

La falta de oportunidades económicas y académicas en casa, unido al creciente daño al medio ambiente por parte de la minería y otras industrias extractivas, ha llevado a las mujeres a abandonar sus territorios ancestrales por centros urbanos, donde se enfrentan a otros retos. En Perú, más de la mitad de las 3,2 millones de mujeres indígenas vive en ciudades. 

A pesar de los avances en salud maternal en América Latina, los datos sugieren que las mujeres indígenas tienen más posibilidades de morir en el parto o por complicaciones en el embarazo. En Perú, donde el 23% de las mujeres son indígenas, la tasa de mortalidad maternal en 2009 fue de 103 por 100,000 nacimientos. Pero en Puno, donde la población es principalmente indígena Aymara y Quechua, la tasa de mortalidad maternal creció un 45% en 2011. 

 Del Popolo said when indigenous women leave their home territories they risk losing their ethnic identity. Wider society loses out, she added, as the women cannot fulfil their role as protectors of crop diversity. 

 México es el país con más mujeres indígenas (casi 9 millones). Luego va Perú, con 3 millones, según un censo del 2010. 

El 52% de la población indígena son mujeres, según el Centro Demográfico de América Latina y el Caribe 

Las mujeres indígenas sufren doble discriminación: por ser mujeres y por ser indígenas. 

El analfabetismo es muy común entre las mujeres indígenas, más que entre los hombres. Por ejemplo, en Ecuador, el 48% de las mujeres indígenas son analfabetas, mientras que en el caso de los hombres, es el 32%. Esto significa que tienen dificultades para tratar con los servicios públicos, ya que normalmente los indígenas sólo hablan su lengua nativa. 

Cada vez más mujeres indígenas de América latina se organiza políticamente y con otros movimientos feministas para defender sus derechos.